Inflamación y Mal de Parkinson

ciencia Inflamación y Mal de ParkinsonInvestigadores argentinos
demostraron por primera vez en animales de experimentación que existe una relación directa entre la inflamación y el avance de esa
enfermedad

(Agencia CyTA, Instituto
Leloir. Por Claudia Mazzeo) -
La inflamación crónica de los tejidos
cerebrales y periféricos que experimentan las personas que padecen el mal de
Parkinson podría jugar un papel clave en la progresión de esa enfermedad. Así lo
sugiere un trabajo realizado por investigadores argentinos que demuestra por
primera vez, en animales de experimentación, la existencia de una relación
directa entre los procesos inflamatorios del sistema nervioso y el avance de esa
enfermedad neurodegenerativa que afecta al 1 por ciento de la población mundial
de más de 60 años.

Con el fin de estudiar la relación
existente entre los procesos inflamatorios de las células cerebrales y la
progresión de la enfermedad, investigadores argentinos desencadenaron de forma
artificial, una respuesta inflamatoria en las células inmunológicas del cerebro
de animales de experimentación que padecían Parkinson. Esa manipulación aumentó
la producción de una proteína que interviene en la respuesta del sistema inmune,
la interleucina-1, lo que exacerbó la pérdida de neuronas y produjo un
incremento en los síntomas motores típicos de la enfermedad, los que a su vez,
se manifestaron de forma más temprana y aguda.

Asimismo, los investigadores comprobaron
que si les administraban a los ratones de experimentación dosis de
antiinflamatorio, los síntomas remitían.

“El estudio demuestra una asociación
inequívoca entre la superproducción de interleucina-1 y un incremento en la
progresión de la enfermedad, lo que indica que la inflamación podría ser un
factor de riesgo de exacerbación de la enfermedad de Parkinson. Asimismo, en el
laboratorio observamos que el manejo eficiente de esa inflamación podría
lentificar el avance de dicha enfermedad”, indica el trabajo que aparece esta
semana en la edición de julio de la revista Brain, una de las publicaciones de
mayor impacto en el área de neurología experimental

El doctor Fernando Pitossi, director del
Laboratorio de Terapias Regenerativas y Protectoras del Sistema Nervioso del
Instituto Leloir lideró la investigación, en la que también participaron María
Clara Pott Godoy, Rodolfo Tarelli y Carina Ferrari, del mismo Instituto, y María
Inés Sarchi de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA. La investigación
fue financiada por las fundaciones Michael J.Fox y René Baron, y la Agencia
Nacional de Promoción Científica y Técnica.

“Es importante destacar que una
inflamación periférica, fuera del cerebro, producida por la expresión crónica de
interleucina-1 mediante vectores adenovirales recombinantes también aumentó la
muerte neuronal en los animales estudiados. Esos resultados demuestran una vez
más, las estrechas relaciones funcionales entre el sistema nervioso y el
inmune”, señala el doctor Pitossi, que es investigador del CONICET.

“¿Cuál es el siguiente paso? No todas las
respuestas inflamatorias son iguales”, señala Pitossi. “Algunos componentes de
las mismas –continua– hasta podrían tener efectos diferentes a los que
encontramos nosotros con Interleucina-1. Por ello, el próximo desafío es
identificar aquellos mediadores moleculares que desencadenan la inflamación para
poder encontrar la mejor opción terapéutica destinada a prevenir o frenar sus
efectos entre los pacientes con Parkinson”, señala el especialista, quien es
profesor de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.

Para poder lograr ese cometido, el
Instituto Leloir firmó en abril pasado, un convenio de colaboración con el
laboratorio farmacéutico Pfizer, que fue considerado pionero en su género y
contó con el auspicio del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Mediante ese
convenio, el laboratorio otorgará en el lapso de dos años, un subsidio de 200
mil dólares para proseguir los estudios de investigación básica ya en marcha.

La enfermedad de Parkinson es el
trastorno neurodegenerativo crónico con mayor cantidad de personas mayores
afectadas, después del mal de Alzheimer. Afecta al 1 por ciento de la población
mundial de más de 60 años de edad, y de acuerdo con estimaciones de la
Organización Mundial de la Salud, hay cerca de 6 millones de afectados. Se prevé
que su prevalencia se duplicará para 2030.

En la Argentina, se estima que más de 70
mil personas padecen Parkinson. Se trata de una enfermedad neurodegenerativa
progresiva para la que aún no existen tratamientos que detengan o retracen la
pérdida de neuronas.

El doctor Roger Kurlan, de la Universidad
de Rochester, calcula que un tratamiento que detenga la progresión de la
enfermedad en alrededor del 10 por ciento reduciría los gastos de salud
relacionados con esta dolencia en 137 millones de dólares anuales sólo en los
Estados Unidos. También se estima que por cada dólar invertido en investigación,
se ahorran a largo plazo, trece dólares en costos médicos directos y pérdida de
productividad.

Por ello, y por el modo en que se afecta
la calidad de vida de quienes padecen este mal, es relevante investigar sobre
oportunidades terapéuticas que prevengan la aceleración del Parkinson.

 

Categorías: Ciencia, Tecnología

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